La llegada el miércoles a la capital fue larga y la ciudad nos recibió cómo lo hizo el primer día: con lluvia.
Intentamos ir a un mercado nocturno pero llegamos tarde, y teniendo en cuenta el tiempo que hacia y el día duro que tuvimos de viaje y el que nos esperaba, tuvimos una cenita y vuelta al hotel para coger fuerzas.
Aún así el paseo hacia el hotel fue amenizado con toda la fauna nocturna de Bangkok: ratas que correteaban a sus anchas en la acera, cuquis que salían de todas partes y murciélagos como Batman.
Poco más dio el día que una ducha y para dormir.
El jueves decidimos trazarnos unos puntos de interés los que visitar.
Al final y tras negociar cogemos dos tuktuk con los que visitamos algunos templos y nos hicieron pasar por algunos puntos que les convenía. Aconsejo a todo el que vaya que no coja estos tuktuk ya que te hacen perder tiempo, y la diferencia de precio es mayor. Desde ese momento solo lo cogimos para trayectos cortos. Nos hicieron parar en una tienda de traje de la que nos echaron y de un puerto del que también nos pidieron no tan amablemente que nos fuéramos.
Tras dejar los tuktuk cogimos un tour en barco por el río de Bangkok.
A pesar de ser una desembocadura el oleaje era considerable así que agarraros bien si lo cogéis también. Vimos en el paseo el mercado flotante y eran alucinantes las casas y templos que había durante el camino.
Acabamos el tour en el templo del amanecer, el más alto de todo Bangkok y el cual está realizado con todo lujo de detalles.
Las vistas desde el río al llegar al embarcadero también era impresionantes.
Tras esta visita fuimos de camino al palacio real. Siendo ya las 14h ya se escucho más de una vez: "tengo hambre, vosotros no?" Paramos en un sitio encantador con gente super humilde y con un padthai en el top3.
Tras comer y la caminata nos dirigimos al palacio real,
Pasamos también por algún mercado de flores
y cuál es nuestra sorpresa cuando en información nos dicen que estaba cerrado.
Antes de ello, hicimos parada obligatoria en el Buda tumbado, enorme Buda de no se cuantos kilos de oro y el más enorme que llegamos a ver.
A destacar la entrevista que unos chinos hicieron a David para practicar a su inglés
Otro de los famosos conductores de tuktuk, nos llegaron a contar que abrían a las 13.30 y otro Scam Boy nos llegó a decir que había fuegos artificiales ese día y que no pagaríamos en ningún templo. Evidentemente, ninguna de las dos cosas se dio al final.
Decidimos entonces volver al hotel para tras una ducha coger fuerzas e ir a la calle de mochileros por excelencia de la ciudad: kaoson road. Las niñas nos dejaron con la boca abierta, sin avisar vinieron arregladas, y la sorpresa no fue mejor.
Antes de llegar a la famosa calle y en los alrededores ya empezamos a regatear, comimos, bebimos y con un grupito de fondo disfrutamos de una partida al puzzle.
Viendo como era el ambiente por aquella zona, decidimos el viernes trasladarnos a un hotel mejor y más cercano.
El viernes lo empezamos con fuerzas y David y yo fuimos al Palacio Real. Es una ciudad amurallada dentro de la ciudad, en la cual se pueden encontrar multitud de templos y estatuas a cada cual más impresionante.
A destacar las estatuas de los guardianes y el templo central.
Bueno, y la cantidad de chinos que pueden entrar por segundos.
Si vais tened en cuenta el atuendo correcto a llevar, pantalones y camiseta.
Tras la visita a los alrededores del palacio que nos permitieron fuimos con el grupo al parque de Lumpini, donde no nos dejamos de sorprender con la cantidad de reptiles que había.
El parque nos regalo y a de las fotos del viaje también...
Y nos regalo un rato de deporte...
Fuimos tras la visita al parque y tras mucho pelear con los taxistas a Chinatown. Nos metimos en todo el corazón del barrio y sobre todo por la parte de los mecánicos. Buscamos la ViewRiver más conocida pero estaba cerrada, no pasaba nada porque nos dirigimos a otro punto donde disfrutamos además del paseo por llegar de las mismas vistas.
La vuelta fue en barco de 15 bath por todo el río. Es un barco donde la gran mayoría son tailandeses y que tiene un conductor bastante agresivo sobre todo al atracar en los diferentes muelles paradas.
Previa llegada al hotel, David fue a descansar, nos tomamos Jesús y yo un par de birras que me sentaron de lujo. Un privilegio poder compartir estos momentos con personas especiales.
Previa llegada al hotel, David fue a descansar, nos tomamos Jesús y yo un par de birras que me sentaron de lujo. Un privilegio poder compartir estos momentos con personas especiales.
Mientras las niñas se juntaron sus cosillas.
Esa noche cenamos nuestro último padthai con shang y shakes.
Tras un buen paseo y más regateos aparecimos por la zona de Koason Road de nuevo. Allí disfrutamos unos de conciertos en directos
y otras de compras y masajes.
Esta ciudad tiene de todo y para todos. No sé si podría quedarme a vivir un tiempo, lo dudo mucho, pero si aconsejo que al menos un par de días de visita se gasten en la visita a Tailandia.
La noche del viernes acabo con unos buenos bailes donde estaba toda la marcha, esta vez fauna de verdad. Tailandia destaca entre muchas cosas por ser un ambiente acogedor, su gente te regala una sonrisa de forma gratuita en cualquier momento, es multicultural y multiétnico. Ver todo tipo de personas y ambientes en tan poco espacio es algo que en pocos sitios se ve.
La noche termino y el viaje que tanto desee y que tanto disfrute llego a su fin. Sin penas, solo pensando en la cantidad de momentos vividos que me llenan completamente.
No pudimos dormir mucho y a las 6 de la madrugada y tras un viaje en rally con un taxista loco llegamos al aeropuerto para comenzar nuestro viaje de vuelta.
Una vuelta plagada de momentos inolvidables en los que tengo que destacar más que nada la compañía sobre cualquier cosa o lugar.
Esto no ha acabado aún... A la llegada a Madrid más y mejor.

































































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