Martha y Jesús se quedaron de relax:
La otra parte de la isla era más selvática, menos pegada a la costa, pero se disfrutaba igual de ese verde y ese frescor.
Paramos en un "parque acuático" que no era más que un montón de colchonetas hinchables metidas en un pantano artificial de agua sucia, muy sucia jejeje.
Desayunamos en un pequeño pueblo costero donde nos dimos alguna mecida
Llegamos a la punta de la isla y cuál fue nuestra sorpresa cuando nos encontramos un resort espectacular abandonado con una piscina y casas de ensueño y unas vistas increíbles
Seguimos con nuestro camino y al parar a comer lo hicimos en un puesto callejero, a pleno sol con un calor insoportable. Pedimos un pollo que picaba como si estuviéramos comiendo guindilla...los sudores corrían por nuestra frente.
Nos bañamos en una playa privada de otro resort abandonado y llegamos al hotel donde los chicos echaron un volley
Después cena buena y cerveza!!
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