miércoles, 20 de septiembre de 2017

Koh Phangan y sus secretos

Solo conocía esta isla por la FullMoon party y definitivamente puedo decir que es un sitio obligatorio de pasada para todas aquellos que vengan a Tailandia.
Seguramente me quedaron muchas cosas por hacer en la isla y pudimos también haber visitado un día Koh Tao pero me quedo con la sensación de que en esta isla podría quedarme ha vivir durante un tiempo. Ha supuesto paz, tranquilidad, buena compañía, playas paradisiacas, comida increíble y fruit shake aún mejores. Quizás a toda esta sensación ayudo el alquilar una moto y sentir la libertad de ir donde quisiéramos en el momento que queríamos, y esa libertad no está pagada.
Escribo mientras navegamos en el barco de vuelta a tierra y con las vistas que teníamos desde el hotel nos alejamos.

Será muy difícil olvidar ese sitio y esos paisajes y se echará mucho de menos.
Durante nuestros días en esta preciosa isla llena de playas desiertas y naturaleza salvaje voy a destacar muchas cosas y no me quiero dejar ninguna atrás. Tras el primer día donde estuvimos en playas paradisiacas, al día siguiente lunes 18 Martha y Jesús fueron a hacer una inmersión en la cual disfrutaron como enanos y llegaron diciendo que fue la mejor de sus vidas por lo que la recomiendan y obligan a hacer al venir por esta zona. La zona era Sail Rock y por las fotos parece que para los amantes del mar tiene que ser una actividad obligatoria.


Los demás decidimos hacer ruta por la isla en moto. Empezamos por ir a ver una cascada



 y nos encontramos también con un PointView increíble de la isla. Toda una gozada el poder hacer algo de senderismo y acabar con unas vistas maravillosas.



 Tras ello decidimos hacer un trekking de una hora, la cosa no salía muy bien y hubo algunas caídas, junto a ello y que nos perdimos abandonamos y dimos la vuelta completa a la isla para ir al mismo punto en moto. 



El camino no estaba muy bien para la moto pero llegamos con la ayuda de un conductor. La playa era increíble pero no sé si merecía la pena hacer esa bajada, la recomiendo visitar en barcotaxi desde otra playa. 



Allí disfrutamos también de una comida espectacular y una sorprendente compañía...




A la vuelta y con pocas fuerzas al saber la caminata que nos esperaba la vida nos deparó una sorpresa y apareció un hombre desnudo en una camioneta llena de cocos para llevarnos de vuelta a las motos. No llega a ser por el ni tenemos ese momento mágico de risas y hubiéramos tenido unas duras subidas.


Al día siguiente lo aprovechamos para ir de nuevo a playas y acabar con una actividad nueva a añadir en el CV: paddel surf. 

El mayor encantó de estos momentos además de la compañía fue el espectacular fondo y puesta de sol posterior que tuvimos.



Antes de irnos, Jesús aprovecho para cazar algún cangrejillo. Si supiera cocinarlos ya sería perfecto, dicho por el mismo.



Todos los días los acabamos sentados en entre la piscina y la playa del hotel. Una delicia de compañía bajo un cielo impresionante. Hacía mucho tiempo que no me paraba a contemplar lo pequeño que somos, esa belleza continua ahi y nunca dejará de impresionarme.
Ahora ya de camino a Suratthani donde cogeremos un avión hacia Bangkok. Nos quedan aún día que disfrutar y mil aventuras por vivir.

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