domingo, 3 de septiembre de 2017

Primer día en Chiang Mai

Segundo día en Tailandia y mi primera entrada en el blog, así que...vamos allá:


Después de una noche no muy buena con algo de jet lag y mi compañero de fatigas, Curro, pasando algo de frío (sí, en Tailandia se puede pasar frío con el aire acondicionado) nos disponemos a dejar Bangkok para seguir nuestra aventura por Chiang Mai. Nos recoge Addy, un taxista que Jesús conocía y que fue muy amable con nosotros llevándonos al aeropuerto . 





La verdad que con él sentí de nuevo ese "calor" que transmite la gente de aquí: siempre muy educada, siempre dispuesta a ayudarte, y a pesar de tener poco, gente honesta y sencilla.

Una vez en Chiang Mai volvemos a poner en práctica el noble arte del regateo para intentar coger un taxi, ya que nos querían cobrar más del doble de lo que nuestro amigo Addy nos advirtió. Fue en ese momento cuando conoces a uno de esos tailandeses peculiares: hablaba algo de español, bromeaba con nosotros, nos cobraba más barato y se llamaba....Pepe...Tal cual nos dijo, ni más ni menos ¿podíamos decirle que no a Pepe? Era imposible...nuestra mente fue cautivada por una personilla entrañable y que tenía numerosas entradas positivas en su blog, aunque su blog en este caso es auténtico, de papel y cartón, con textos escritos del puño y letra de sus clientes el vez de palabras escritas en Times New Roman; todo un crack.





Después de acomodar nuestros atavíos en el hotel decidimos pasear por el centro en busca de esos famosos templos que nos prometieron, quizá en busca de algo de espiritualidad, quizá en busca de construcciones muy singulares, quizá el busca de algo que en definitiva se forjó con mucho esfuerzo y sufrimiento, lo que realmente aporta el valor a poder disfrutar in situ de ello.





 Vistos varios templos, nos encontramos en nuestro camino un caballero tailandés que va a cambiar el destino y forma de nuestro viaje. De una forma muy simpática y con una entrega total comienza a recomendamos los sitios de Tailandia que deberíamos visitar, y que de hecho él ha visitado ya que estaba precisamente de turismo por el norte (era originario del sur); hasta aquí nada fuera de lo normal, pero eh...el giro vino cuando este risueño moreno con polo de Ralph Lauren nos advirtió que justo hoy era el último día de temporada "no alta" en Tailandia, y que a partir de mañana los precios se encarecerían y los alojamientos escasearían, todo ello provocado por una avalancha de chinos que iba a llegar al país. A la pregunta de "¿qué podemos hacer?" él nos responde que la mejor opción es dejamos asesorar por la oficina de información turística de la ciudad, la cual nos podía gestionar y aconsejar gratuitamente en resto de nuestra estancia en el país, así que allí que fuimos a pedir información. Nos atiende una chica...bueno un chico...bueno, una de esas criaturas de dios que nació en un cuerpo equivocado y que tanto abundan aquí, pero igualmente adorable y dispuesta a ayudarnos.





 Ella nos advierte de lo mismo que el chico anterior, y nos aconseja qué hacer y visitar el resto de días: sitios espectaculares, alojamientos muy atractivos, todos los transportes incluidos, y todo por un precio razonable. Los pros: la tranquilidad de tenerlo todo reservado, la calidad de cada elección, el precio...Los contras, o mejor dicho el gran contra: la pérdida de improvisación, de aventura, de incertidumbre, de libertad...

Después de debatirlo mucho y votar democráticamente, decidimos coger la vía fácil: reservar todo el  alojamiento y desplazamiento que nos restaba. Quedan dos compañeras aún en España que vendrán y que mantienen su decisión en incertidumbre hasta el miércoles. Para ellas fue un shock más grande si cabe ya que se despertaron de una siesta con esta disyuntiva y poco tiempo para pensar. 

Cuando vamos a realizar el pago de todo, mi tarjeta no funciona, y la de Curro está en el hotel. Rápidamente nos montamos en nuestras bicis de alquiler y empieza una frenética carrera entre la jungla de tráfico de Chiang Mai para coger la tarjeta en el hotel. Este momento será difícil de olvidar, ya que aquí en Tailandia el tráfico es un caos, no hay reglas, cada uno mira por su propio pellejo, y las líneas de las carreteras parecen ser un adorno más de esta bonita ciudad. Después de perdemos a la vuelta llegamos chorreando de sudor a la oficina de turismo de nuevo, llegamos por los pelos...pago hecho y..."Por favor amigos, necesito una cerveza".


Visitamos un mercadillo que había hoy por el centro, y vaya mercadillo...una brutalidad de artesanía y gastronomía donde apaciguamos nuestra sed y nuestro estrés, y que nos devolvió de nuevo es sonrisa que jamás debemos perder: la sonrisa de la amistad y de las buenas experiencias. 





De vuelta al hotel tocando  el timbre y saludando a todo el que veíamos, nos encontramos de repente a Curro parado en un bar, nos paramos y fue imposible denegar la última cerveza allí: grupo de rock- jazz espectacular y un ambiente de esos que te sientes cómodo, muy cómodo...





¡Vámonos chicos! Toca descansar, pero no antes de un refrescante baño en la piscina del hotel, para nosotros solos, con la luna de fondo y una temperatura ahora sí agradable...


Después de una buena ducha esta entrada del blog quiere reflejar el día tan intenso vivido, un cúmulo de emociones y sentimientos enfrentados que son capaces de lo mejor y de lo peor, pero que creo que finalmente nos ha unido más si cabe.





Con todo esto, éste humilde servidor se va a dormir con muchas cosas nuevas aprendidas y con muchas ganas de seguir viviendo esta experiencia tan brutal.


Hasta la próxima.

1 comentario:

  1. Acabo de leer esta entrada de la manera más pura, echando un buen cagote.... Seguid disfrutando señores ;)

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